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Soluciones para el excedente de hortalizas en verano

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¿Qué hago con tanta verdura?

Sí, lo sabemos. Todos los que tenemos huerto urbano nos hemos preguntado esto alguna vez y más en estas fechas que la recolección es abundante. ¡Qué no cunda el pánico! Hoy os vamos a hablar de algunas opciones para aprovechar este excedente de producción. Aparte del tiempo limitado que podemos conservar la cosecha en fresco y a temperatura ambiente, o guardarla en frigoríficos y congeladores, lo más habitual y conocido es recurrir a las conservas esterilizadas mediante calor, ya que mediante altas temperaturas se consigue eliminar los microorganismos que causan el deterioro de los alimentos.  Además de esta técnica, hay muchas más posibilidades, como el secado y la deshidratación, el envasado al vacío o las maceraciones en aceite.

Conservación en fresco

El frigorífico y los congeladores siguen siendo una de las primeras opciones para mantener de manera más inmediata nuestra recién recogida cosecha. Eso sí, no hay que lavar las verduras antes de meterla a la nevera (si están demasiado húmedas proliferan las bacterias con más facilidad) y recordad que las verduras de hoja verde es recomendable guardarlas en bolsas de plástico para crear un ambiente que ayude a conservar la humedad natural.  Y ya sabéis que estas verduras tienen una “fecha de caducidad” bastante limitada y habrá que consumirlas en unos días.

Congelar

En el caso de optar por congelar, habrá que tener en cuenta que muchas verduras deben escaldarse o blanquearse durante algunos minutos antes de congelarse para conservar mejor el color y el sabor. Es tan sencillo como meterlas en agua hirviendo y retirarlas de inmediato antes de que lleguen a hervir, así evitaremos que las hojas se marchiten y pierdan su sabor durante el proceso de congelación.

Es importante tener en cuenta que no es apropiado mantener las hortalizas mucho tiempo para que la pérdida de los nutrientes no sea importante. Y cuando vayamos a realizar el proceso de descongelado no realizarlo ni en microondas ni con agua. El mejor proceso es meterlas directamente dentro de la olla, sin descongelación previa ya con el agua caliente, en la que vayamos a cocinarlas. Toda la verdura que hayamos congelado en una misma bolsa es mejor descongelarla de una vez y al mismo tiempo; ya que al sacarla del congelador corremos el riesgo de romper la cadena de frío.

Conservas en tarros

Esta opción es una de las más recurrentes y que más podremos aprovechar durante los meses venideros. Por ejemplo, podemos optar por el conocido baño maría para preparar nuestras conservas. Este sencillo proceso permite una larga preservación de los alimentos y solo necesitaremos  disponer de tarros de cristal (podemos reutilizarlos los que tengamos en casa), tapas herméticas, una olla grande y una fuente de calor.

Con esta esterilización, podemos conservar la mayoría de las frutas y verduras que recogemos en el huerto con multitud de ideas: pistos, sofritos, salsa de tomate, mermelada, confituras… Eso si, cada ingrediente lleva su proceso característico para este tipo de conserva. En una nueva entrada de este blog os propondremos alguna receta para conservar cada cultivo de manera apropiada.

¿Y en vinagre?

¡Por ideas no será! Otra alternativa para conservar las verduras puede ser optar por hacerlo en vinagre, por ejemplo, haciendo encurtidos caseros. Las berenjenas, pepinos, tomates, cebollas, piparras o pimientos son una fantástica opción para preparar estas conservas. Es muy sencillo, por ejemplo, para conservar las piparras podéis poner ¾ de vinagre, ¼ parte de agua y una cucharada de sal. En un par de meses, ¡podréis disfrutar de unas piparras deliciosas!

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