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Cultivo del pepino

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NOMBRE CIENTÍFICO: Cucumis sativus

DESCRIPCIÓN

Es un cultivo típico del verano, perteneciente a la familia de las cucurbitáceas. Esta familia son típicas trepadoras y pertenecen también a ella otras hortalizas como la calabaza y el calabacín.

El pepino es la cucurbitácea más antigua, ya que se comenzó a cultivar en La India hace 3.000 años, siendo originario de las regiones tropicales del sur de Asia.

Presenta una piel lisa o áspera, dependiendo de la variedad, pero siempre de color verde, con la pulpa blanquecina acuosa y con semillas repartidas por todo el fruto en su interior.

Plantación 

A estas alturas de la primavera ya deberíamos tenerlos plantados, pero todavía nos queda el mes de mayo para poder dedicarnos a esta tarea.

El pepino tenemos que plantarlo en un marco de cultivo de 60 cm entre plantas. Podemos dejar que se desarrolle por el suelo, pero siempre va a ser mucho más beneficioso para los frutos colocar una estructura de un metro de altura, aproximadamente y de esta manera conseguiremos que la planta se vaya agarrando. Será una estructura de caña similar a las que colocamos cuando ponemos las tomateras. Así, los pepinos se conservan mejor al no estar en contacto con el suelo.

 

Suelo y clima

En cuanto al suelo, el pepino no es excesivamente exigente aunque sí necesita tierra suelta, con buen drenaje y materia orgánica.

Exigente en luz y temperatura, pero no tanto como puedan serlo otros cultivos de la familia como la sandía o el melón. Podríamos decir que necesita una radiación solar intermedia dentro de su familia, ya que no necesita tanta luz y calor como los mencionados, pero sí más que el calabacín o la calabaza

 

Riego

A la hora de regarlos,  es muy importante que lo hagamos solo en el suelo, nada de mojar las hojas ya que el pepino es muy sensible a los hongos en hoja. De hecho, es conveniente que después de tormentas de verano realicemos alguna labor preventiva como realizar tratamiento a base de suero de leche o macerado de cola de caballo.

Necesita riego generoso, ya que es una planta con abundante superficie foliar, pero el suelo tendrá que estar bien drenado para no generar encharcamientos.

 

Cosecha 

A la hora de recolectar el pepino (pasados unos dos meses y medio, aproximadamente) sabremos que ha llegado el momento por el tamaño y el color. Especialmente es importante que no dejemos amarillear el fruto, ya que en ese momento empiezan a producir demasiada semilla y por tanto la planta deja de producir frutos. Por ello, es preferible que los recojamos un poco tiernos y los dejemos madurar en casa a que maduren en la mata.

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