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Ficha de cultivo: la calabaza

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La calabaza es una planta rastrera de la familia de las cucurbitáceas, como el melón, la sandía, el calabacín y el pepino. Es típica del otoño, pero ya en esta mitad de agosto podemos empezar a tener una buena cosecha

Pertenecen a la familia unas 850 especies que varían en color, forma, tamaño y sabor. Y algunas ni siquiera son comestibles. Su origen no está del todo claro, aunque parece que proviene de Asia Meridional, desde donde viajó a América central. Y posteriormente fueron los españoles quienes la introdujeron en Europa en el siglo XV. 

SIEMBRA

Podemos elegir entre la multitud de variedades que existen, aunque las más comunes son: calabaza cacahuete, cabello de ángel, calabaza trompeta (también en su versión mini), etample (la típica de Halloween), otras muy curiosas por su forma como la patisson sunburst e incluso algunas que ni siquiera son comestibles, como la calabaza lufa (cuyo uso se da como esponja natural).

La temporada de siembra de la calabaza va desde el mes de marzo hasta la mita de abril, comenzando con la siembra en semillero, preferiblemente. Dado que en el valle del Ebro durante los meses de marzo y abril todavía pueden darse temperaturas bajas y muy bajas es mejor que realicemos la siembra en semilleros y después hagamos el trasplante una vez que la planta haya cogido ya fuerza.

cultivo de calabaza

Cuando las temperaturas ya no hagan peligrar el cultivo podemos pasar la plántula a su terreno definitivo. El trasplante podemos hacerlo desde la segunda quincena de abril hasta el mes de mayo.

SUELO Y CLIMA

La calabaza es una planta fuerte, no necesita demasiados cuidados ni requerimientos de suelo; se adapta con facilidad aunque bien es cierto que un suelo nutrido favorecerá frutos de mayor tamaño. 

En cuanto a horas de sol sí es más exigente, así que conviene reservarle un sitio en el huerto donde no vaya a tener la sombra de otros cultivos más altos. En cuanto a las temperaturas que más le favorecen oscilan entre los 20 y 30 grados.

RIEGO

Los riegos conviene que sean frecuentes, con el fin de mantener la humedad en el terreno, pero teniendo mucho cuidado de no provocar encharcamientos ya que de esta manera se puede producir podredumbre en las raíces de la calabaza.

AFECCIONES

Las plagas más comunes sufridas por las calabazas están protagonizadas por caracoles y babosas, y se dan siempre que el fruto todavía es pequeño y su piel es lo bastante blanda como para que puedan atacarla sin problema. 

Entre las enfermedades, la más común es el mildiú, el oídio o la sarna que podemos prevenirlos con fungicidas, en Hortals siempre ecológicos.

 

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